Convoca al sendero de tu Señor con sabiduría y bellas palabras. Arguméntales de la mejor manera. Tu Señor sabe bien quién se extravía de Su camino y quién sigue la guía. (16.125)
Nuestras obras de adoración son constantes, algunas nos son fáciles, otras nos cuestan más esfuerzo, pero en todas encontraremos el deseo de complacer a nuestro Señor, pero para que estas obras sean aceptadas y complazcan a Allah –exaltado sea– debemos cumplir dos condiciones:
- Corregir nuestras intenciones.
- Seguir al Profeta al llevarlas a cabo.
Por eso siempre debemos preguntarnos antes de emprender alguna acción:
¿Estamos buscando con ello la complacencia de Allah?
¿Estamos siguiendo realmente el camino del Profeta?
¿Estamos buscando ser vistos o ser reconocidos por quienes nos rodean a toda costa?
Inclusive si contradecimos a nuestro Profeta con nuestras acciones.
Con facilidad el musulmán se acerca al aparentar (ar-riiah) y a la hipocresía (an-nifaaq) para que se le llame sabios, lideres o divulgadores, pero es Allah –exaltado sea– quien conoce la intención (an-niiah) de cada uno y ella reside en nuestros corazones.
El aparentar no es algo que se note con facilidad, de allí su peligro para quien cae en él, mientras cree estar haciendo algo por el Islam y los musulmanes, sólo está buscando ganar un beneficio de este mundo, abandonando la bendición de su esfuerzo y la recompensa en la otra vida.
As salamu’alāikum
El musulmán obra bien buscando complacer a Allah (SWA) un que estas obras sean aceptadas por él.
El musulmán siempre dirige sus obras bajo las premisas de:
1. Corregir las intenciones y
2. Seguir al profeta al llevarlas a cabo.
Un buen musulmán no aparenta (ar riiah) no es hipócrita (an nifaaq) buscando ser reconocido como divulgador, sabio o líder. Allah exaltado sea, sabe la intención (an-niaah) que hay en cada uno de los corazones de nosotros y no lo podemos engañar.
As Shalamu’Alaikum
El musulman busca en sus obras de adoración constantes, el deseo de complacer a nuestro Señor, y para que las obras sean aceptadas y complazcan a Allah –exaltado sea– debemos cumplir dos condiciones:
Corregir nuestras intenciones.
Seguir al Profeta al llevarlas a cabo.
Por eso antes de emprender alguna acción debemos hacernos estas preguntas:
¿Estamos buscando con ello la complacencia de Allah?
¿Estamos siguiendo realmente el camino del Profeta?
¿Estamos buscando ser vistos o ser reconocidos por quienes nos rodean a toda costa?
Es Allah –exaltado sea– quien conoce nuestras intención (an-niiah) y si buscamos recibir reconocimiento de las demás personas para vanagloria propia llegando a la hipocresía (an nifaaq) o si realmente lo hacemos desde el fondo de nuestro corazón.