Hiyab proviene del verbo hayaba, pronunciado como “jayaba” y que significa cubrir, por lo tanto hiyab se pronuncia “jiyab” en castellano.
El hiyab es un velo o tela grande usado por las musulmanas para cubrir su cabello y escote, acompañado de un vestido ancho y largo que no deja a la vista las formas del cuerpo a excepción de su rostro y manos.
El hiyab no es algo nuevo, el mejor ejemplo de una mujer virtuosa en nuestras sociedades es la Virgen María, Madre del Profeta Jesús, quien seguía preceptos religiosos y vestía el hiyab, hasta hace unas décadas las mujeres católicas se cubrían para ir a la Iglesia, tal como las musulmanas lo hacen diariamente, por ello las imágenes cristianas de María y el ejemplo de una de sus seguidoras modernas, Teresa de Calcuta, quienes usaban el velo.
Las mujeres musulmanas protegen la belleza de su cuerpo y la intimidad de su figura de extraños a su familia, también necesario para varones musulmanes en otra medida, el hiyab es modestia, dignidad y una conducta correcta, tal como es las buenas palabras, el buen trato tanto en el hombre como en la mujer musulmana.
Ni el Islam ni el hiyab restringen a la mujer a expresar sus opiniones, tener propiedad, acceder a una profesión, carrera o escoger a su esposo. De hecho, hace más de 1.400 años las mujeres obtuvieron con el Islam libertades y derechos que solo en los dos últimos siglos han adquirido las mujeres en otras sociedades.
El hiyab es un acto de dignidad, de honor y de orgullo para las musulmanas que lo llevan con la intención de complacer a su Creador.
El hiyab alienta el amor, el afecto y la ternura en la intimidad del matrimonio más que en lo público.
El hiyab dignifica a la mujer y enaltece su personalidad islámica, por encima de lo que puedan decir de ella por sus atractivos físicos o por pertenecer a una “sociedad de consumo” de modas y expectativas sociales que pueden convertirse en una obsesión peligrosa: del maquillaje a las cirugías, el problema es cuando éstas se vuelvan insuficientes o se realicen sin control y sólo por complacer el “qué dirán”.
La mujer en general, y en especial la musulmana, no tiene por qué usar sus encantos y atractivos para ganar reconocimiento o respeto social, más bien sus virtudes e inteligencia son la llave para convertirse en líderes de su sociedad. La mujer musulmana es el centro de la familia en el Islam y la familia es el centro de la sociedad islámica.
La mejor protección para un esposo musulmán es su esposa virtuosa y viceversa, tal como dice Allah:
[…] Ellas son vuestra protección y vosotros la suya. […] (2.187)
Esposo y esposa tienen derechos y deberes comunes, propios y complementarios. Las diferencias son para la especialización de las tareas en el hogar y fuera de él; por ello se encontrará un buen musulmán ayudando en las labores caseras, el cuidado de los hijos y siendo el mejor apoyo para su esposa y viceversa.
El hiyab es un acto de adoración de la mujer musulmana, su orgullo y liberación, millones de mujeres han optado por vestirlo como parte de su fe y su valor como personas. Allah se dirige a todos los seres humanos y nos dice:
¡Oh, humanos! Dios os ha creado a partir de un hombre [Adán] y una mujer [Eva], y [de su descendencia] congregado en pueblos y tribus para que os conozcáis unos a otros. En verdad, el más honrado de vosotros ante Allah es el más piadoso. […] (49.13)
¡Oh, hijos de Adán! [Dice Dios] Os he provisto con vestimentas para que os cubráis y os engalanéis con ellas. Y [sabed que] es mejor engalanar vuestros corazones con la piedad. […] (7.26)
El ser humano se valora por sus acciones más que por sus prendas de vestir, por sus propias palabras más que por lo que dicen de él.
Para mí, «occidental y cristiana» poco y mal informada, ha resultado interesante y esclarecedor este informe. Gracias!
gracias por la información.