El segundo tipo de intercesión sólo se da mediante el permiso del Creador –exaltado sea–.
La intercesión permitida es cuando se pide a Allah –exaltado sea–, el intercesor es honrado para interceder y se beneficia de esta intercesión aquel quien Allah se complace de sus dichos y de sus obras; esta intercesión se da luego de ser permitida por Allah, como dice Allah:
¡Allah! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Le toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia [permiso]? Conoce el pasado y el futuro; y nadie abarca de Su conocimiento salvo lo que Él quiere. Su Trono se extiende en los cielos y en la Tierra, y la custodia de ambos no Le agobia. Y Él es Sublime, Grandioso. (2, 255)
Es decir, nadie puede interceder ante Allah –exaltado sea– si no es mediante el permiso y la complacencia de Allah –exaltado sea– mismo.
La intercesión es la búsqueda de un bien para otro, la intercesión permitida tiene dos condiciones: ser permitida por Allah –exaltado sea– y, a la vez, complacerle, ella es otorgada sólo a la gente del taūḥīd; mientras que la intercesión prohibida es aquella que no es permitida por Allah –exaltado sea– ni le complace, propia de la gente del širk.
De esta manera, ningún pedido o súplica que se haga a algunos de los Profetas (as) u hombres piadosos fallecidos tiene efecto alguno y por ello no les pedimos, si no que pedimos para ellos la misericordia divina. Por una razón muy simple, quien se encuentra su tumba no puede ni siquiera escuchar nuestras súplicas, por el contrario, podemos pedir la misericordia divina para ellos en el día del juicio final.
Estas dos condiciones son muy claras y se derivan del sagrado Corán:
¿Cuántos Ángeles hay en los cielos cuya intercesión no servirá de nada, salvo que Allah lo permita a favor de quien Él quiera y Le plazca? (53, 26)
Es decir, la intercesión aceptada se da con el permiso y la complacencia de Allah –exaltado sea–; el permiso de Allah –exaltado sea– para el intercesor y la complacencia divina de quien recibe la intercesión.
Asimismo, dice Allah –exaltado sea– en la surah Taha:
Entonces, ninguna intercesión será aceptada, salvo la de quien el Misericordioso quiera, y sus palabras le sean aceptadas. (20, 109)
Es decir, con el permiso de Allah –exaltado sea– y Su complacencia de quien recibe la intercesión; también se ha mencionado la condición de la complacencia en la surah de Los Profetas:
Él conoce tanto lo que hicieron como lo que harán, y sólo podrán interceder por quienes Allah quiera. Ellos Le temen por Su majestuosidad. (21, 28)
Puesto que Allah –exaltado sea– sólo se complace de quienes practican el taūḥīd en su adoración y no se complace de los asociadores, así ha dicho en la surah de El arrepentimiento:
Os juran por Allah para que estéis conformes con ellos, pero si vosotros os complacéis sabed que Allah no Se complace con los corruptos. (9, 96)
De hecho, tampoco se complace de la adoración que puedan realizar los incrédulos:
Si no creéis, sabed que Allah prescinde de vosotros [y ello no Le perjudica en nada] y que no Le agrada la incredulidad de Sus siervos; y si sois agradecidos [creyendo en Su unicidad] Le complacerá. Y sabed que nadie cargará con los pecados ajenos; luego compareceréis ante vuestro Señor, y Él os informará sobre lo que hubisteis realizado. Él bien sabe cuanto hay en los corazones. (39, 7)
Deja una respuesta