Muchos son quienes reconocen la existencia de un único Creador desde que nacen, pero pocos son los que llegan a creer, aun cuando en el interior de su corazón, pidan a Allah –exaltado sea– en momentos de necesidad y le hablen en diversos momentos y circunstancias de su vida, sin que nadie más lo sepa.
Muchos son los que al reflexionar sobre el orden del cosmos, al observar la belleza de la naturaleza y al estudiar la complejidad del cuerpo humano reconocen –o al menos se preguntan– por la existencia del Creador, sin siquiera pensar en su género, forma o figura, recordemos que la referencia a lo divino con lo masculino, a las formas humanas no pertenece al mensaje de ningún Profeta (as) y, por lo tanto, las creencias islámicas no incluyen imágenes, íconos, figuras humanas de lo divino.
Quien tenga a Allah –exaltado sea– en su corazón, podrá reconocer en el mensaje de sus Profetas (as) y de sus Libros revelados las órdenes y consejos que le darán la felicidad y la tranquilidad que tanto buscamos; pero quien no crea en Allah –exaltado sea– su vida será confusión, inestabilidad y duda aun en medio de la riqueza, el poder o el conocimiento de las ciencias y las artes.
Por eso se debe agradecer y alabar a Allah –exaltado sea– constantemente, quien envía la luz al interior del corazón de los hombres inclusive de aquellos que dicen negarlo. ¡Cuántas veces no has visto a un ateo hablar más de Allah –exaltado sea– que los mismos creyentes! O a un filósofo y a un teólogo tratar de probar su existencia o de negarla con argumentos sofisticados, lógicos y racionales, cuando muchos sienten en su interior a Dios con solo admirar los signos de la creación.
Muchos no saben del peligro del širk, pues es lo único que han conocido en sus formas de adoración, o después de conocer la verdad, suponen que las creencias del Islam son ajenas, extranjeras o lejanas, cuando realmente el Islam está en el corazón de quienes buscan a Allah –exaltado sea– con sinceridad de manera pública o en secreto, ¿acaso el lector no ha reflexionado alguna vez en la existencia de Allah –exaltado sea– y en su poder creador y ordenador?
El paso más grande para aceptar el Islam es reconocer que es el único Creador y por ello el único que merece ser adorado; la guía al Islam es de Allah –exaltado sea– más que de las palabras de los hombres. Así mismo respondían los asociadores, en la época de Muḥammad, tal como se relata al final de la surah llamada Los ornamentos de oro:
Y si les preguntas [¡Oh, Muḥammad!] quién los ha creado, te responderán: ¡Allah! ¿Cómo entonces se descarrían? (43, 87)
Es decir, los asociadores sabían que la capacidad de crear sólo pertenece a Allah –exaltado sea–, sin compañero alguno. Entonces, cabe preguntarse por qué cuando alguien afirma la existencia de un único Creador, niega su divinidad, éste es el resultado del širk, creer que los ídolos, las imágenes, las estatuas, los santos, los Profetas o las creaciones pueden ser adorados. Lo cual es una prueba de la invalidez del širk; pues cómo creer que existe un único Creador y que no sea aquel al que debe agradecérsele, pedírsele y adorarle; o que siendo uno deba asociársele con Su creación.
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