Si no lo hacéis, y por cierto que no podréis hacerlo, guardaos del fuego que ha sido preparado para los infieles y cuyo combustible serán hombres y piedras. (2.24)
Interpretación:
Y como no han podido hacerlo (lām taf‘alū) ni podrán hacerlo (lan taf‘alū) entonces deben temer (f’aṭaqū) al fuego del infierno (an-nār), creer en el Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él– y obedecer a Allah –exaltado sea–.
Tal fuego tiene como combustible (ūaqūdu) a las piedras (al-ḥiŷārah) y a los hombres (an-nās), es decir los incrédulos [que se han mencionado previamente].
A esta aleya se le ha llamado la aleya del reto, pues muestra la incapacidad de la creación y de cualquier ser humano de presentar un relato semejante al Glorioso Corán, tal como puede testimoniar quien quiera que conozca la lengua del Corán y haya conocido y degustado sus diversas formas literarias, pues al compararla con cualquier otro discurso notará la gran diferencia, inclusive si sus conocimientos son básicos en la lengua en que fue revelado.
En el final de esta aleya, cuando Allah –exaltado sea– dice que el fuego (an-nār) fue preparado indica que ha sido creado por Allah, tal como los jardines del paraíso –exaltado sea– [han sido preparados para los creyentes], así mismo sirve de indicación para anunciar a quienes crean en el taūḥīd que no estarán eternamente en el fuego, en el caso de haber entrado a él por sus pecados, pues ha sido preparado especialmente para los incrédulos [que no se arrepintieron ni entraron en la adoración correcta antes de su muerte], por su negación de la verdad y por sus pecados cometidos.
Éste es otro reto pues nadie ha podido, ni podrá hacer un libro como el Sagrado Corán, de allí que se utilice la negación en pasado con lām y en futuro con lan en la misma aleya; por lo cual debe temer el infierno; ha dicho Ibn ‘Abbas: “las piedras son enormes debido a su combustión”. Tal como dice Allah –exaltado sea–:
Los injustos, en cambio, serán combustible para el Fuego. (al-Yinn 15)
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