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Instituto Alif

Estudios Islámicos y de Lengua Árabe (Cursos Online y Gratuitos)

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La verdadera adoración de Allah

Pero ¿cuál es la importancia de la religión de Abraham (as)? Hemos de saber que los actos de adoración que no se realicen con el fin de complacer a Allah –exaltado sea– o que incluyan asociación o idolatría no son considerados adoración, puesto que no poseen la condición del taūḥīd.

El recurso literario de la lengua árabe llamado comparación (tašbih) permite comprender mejor la adoración correcta al verle en perspectiva; por ello, se ha comparado la necesidad de la limpieza ritual (at-ṭaharah) para la realización de la oración con la necesidad del taūḥīd para la validez los actos de adoración; es decir, así como la oración se considera inválida si no existe la limpieza ritual, los actos de adoración se consideran inválidos si no hay taūḥīd.

Así es narrado en la compilación del Imam al-Buḫārī[1] el dicho profético que nos habla de la necesidad dela pureza ritual para la oración:

حَدَّثَنِي إِسْحَاقُ بْنُ نَصْرٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الرَّزَّاقِ، عَنْ مَعْمَرٍ، عَنْ هَمَّامٍ، عَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ، عَنِ النَّبِيِّ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ، قَالَ: «لاَ يَقْبَلُ اللَّهُ صَلاَةَ أَحَدِكُمْ إِذَا أَحْدَثَ حَتَّى يَتَوَضَّأَ»

“De Abū Huraīrah, del Profeta (saus) quien dijo: Allah no acepta la oración de quien no se encuentra en estado de purificación hasta que haga su ablución”.[2]

Este dicho profético también fue compilado por el Imam Muslim[3], mediante otra cadena de transmisión (isnad) y el mismo texto (matn):

حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ رَافِعٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الرَّزَّاقِ بْنُ هَمَّامٍ، حَدَّثَنَا مَعْمَرُ بْنُ رَاشِدٍ، عَنْ هَمَّامِ بْنِ مُنَبِّهٍ أَخِي وَهْبِ بْنِ مُنَبِّهٍ، قَالَ: هَذَا مَا حَدَّثَنَا أَبُو هُرَيْرَةَ، عَنْ مُحَمَّدٍ رَسُولِ اللهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ فَذَكَرَ أَحَادِيثَ مِنْهَا، وَقَالَ رَسُولُ اللهِ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ: «لَا تُقْبَلُ صَلَاةُ أَحَدِكُمْ إِذَا أَحْدَثَ حَتَّى يَتَوَضَّأَ»

“De Abū Huraīrah, del Profeta Muḥammad (saus) quien dijo: [Allah] no acepta la oración de quien no se encuentra en estado de purificación hasta que haga su ablución”.[4]

Esta comparación sirve para indicar la importancia del taūḥīd, pero es insuficiente para mostrar su necesidad, ya que las condiciones de la sinceridad y del taūḥīd –para la aceptación de las obras de adoración– son más importantes que la condición de la limpieza ritual para la aceptación de la oración; esto se debe a que si alguien realiza su oración en un estado de impureza ritual de manera intencional no se le considera incrédulo, según algunos sabios, mientras que si adora a Allah –exaltado sea– con asociación es considerado incrédulo, por el consenso (al-iŷmā’) de los sabios y, por lo tanto, todos sus actos de adoración son inválidos.

Así pues, es clara la importancia de alejarse de cualquier tipo de asociación; por ejemplo, algunos elevan sus súplicas a Allah –exaltado sea– y, a la vez, piden a los hombres virtuosos, Mensajeros o Profetas, pero estos últimos nada pueden hacer para cumplir o ayudarle en sus súplicas; con lo cual se corrompe la adoración y se les convierte en ídolos o divinidades, Allah –exaltado sea– en la surah llamada El criterio sobre tal corrupción:

 

Pero a pesar de esto, [los incrédulos] adoran en vez de Allah a ídolos que no pueden crear nada, pues ellos mismos han sido creados, ni siquiera pueden perjudicarse o beneficiarse a sí mismos, y no disponen de la muerte ni de la vida, ni tampoco de la resurrección. (25, 3)

Así pues, quien merece la adoración es el Creador –exaltado sea– y no Su creación, en la surah llamada Los genios se menciona cómo los hombres se refugiaban en los genios en medio de su extravío:

 

Pero había hombres que se refugiaban en los genios y éstos sólo acrecentaban su extravío. (72, 6)

Así mismo en la surah titulada Las mujeres se menciona el castigo por la asociación:

 

Allah no perdona que se Le asocie nada; pero fuera de ello perdona a quien Le place. Quien asocie algo a Allah comete un gravísimo pecado. (4, 48)

Significa no es perdonado quien muera asociando a Allah –exaltado sea– en su adoración  y sólo podría alcanzar el perdón divino si se arrepiente antes de su muerte gracias a la misericordia de Allah –exaltado sea–. Es decir que quien asocie con Allah –exaltado sea– en su adoración, pero antes de su muerte se arrepienta y reciba el perdón divino, no se encuentra entre ellos.

[1] Muḥammad ben Ismā‘īl ben Ibrāhīm ben al-Muǧīrah al-Buḫarī, Abū ‘Abdullah (194-256 AH/ 810-870 EC) es el gran compilador de dichos, nació en Buḫāra y creció huérfano viajando toda su vida para compilar los dichos proféticos, su memoria, inteligencia fueron incomparables, estudio con cerca de mil sabios musulmanes; en su compilación recogió alrededor de mil seiscientos dichos escogiendo los sanos y escribiendo tal compilación en 16 años de viajes y estudio.

[2] Hadiṯ # 6954, compilado en Muḥammad ben Ismā‘īl Abū ‘Abdullah al-Buḫārī al-Ŷa‘fī, Al-Ŷāmi‘ al-Musnad al-Muḫtaṣar, Ṣaḥīḥ al-Buḫārī, edición de Muḥammad Zuhaīr ben Nāṣer an-Nāṣer, comentarios y notas de Dīb al-Baǧā, Dār Ṭaūq an-Naŷāh, primera impresión, 9 tomos, 1422 AH, tomo 9, bāb fi aṣ-ṣalah, p. 23.

[3] Muslim ben al-Ḥaŷāŷ Abū al-Ḥasan al-Qušaīrī an-Nīsābūrī (204-261 AH/ 820-875 EC) es el gran sabio en los dichos proféticos y sus ciencias, nació y falleció en Nīsābūr, se benefició de los vastos conocimientos del Imam Aḥmad ben Hanbal y de al-Buḫarī, viajó a la península arábiga, Egipto, Siria, Palestina e Iraq en busca de conocimiento, estudió con decenas de sabios de los cuales escuchó cerca de trescientos mil dichos y compiló doce mil de ellos en su libro, escrito en quince años.

[4] Hadiṯ # 225, compilado en Muslim ben al-Ḥaŷāŷ Abū al-Ḥasan al-Qaširī an-Nīsābūrī, Al-Musnad aṣ–Ṣaḥīḥ, edición de Muḥammad Fu’ad ‘Abd al-Bāqī, Dar Ihīa’ at-Turaṯ al-‘Arabī, Beirut, 5 tomos, sin fecha, tomo 1, Bāb ūŷūb aṭ–ṭahārah lil-Ṣallah, p. 204.

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