Cuando se les dice: ¡Creed como creen los hombres! Responden: ¿Es que vamos a creer como lo hacen los necios? ¿Acaso no son ellos los necios? Pero no lo saben.
Cuando se les pedía a los hipócritas creer (’aminū), tal como creyeron los hombres (kamā āmana an-nās) es decir, los Compañeros del Profeta (ra); los hipócritas se negaron y respondieron: acaso creeremos (anu’minu) como si nuestro intelecto y nuestra opinión fuera débil convirtiéndonos en unos tontos (sufahā’). Así es que Allah –exaltado sea– les responde diciéndoles que la debilidad mental y la tontería son propias de ellos (innahum humu us-sūfahā’), aunque no sepan (ualākin la ‘īa‘lamūn) que se encuentran en el desvío y la perdición.
Así es que al pedirle a los hipócritas que crean en Muḥammad –la paz y las bendiciones de Allah sean con él– tal como lo hacían los compañeros del Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él–, es decir con una fe desde el corazón y la lengua, interna y externamente, muchos responderán como los hipócritas, mientras otros creerán, tal como los compañeros; por lo que Allah –exaltado sea– muestra quiénes son los necios: aquellos que no conocen cómo mejorar sus vidas y continúan en aquello que corrompe a sus actos de adoración y al resto de sus vidas.
Los necios, también, son los hipócritas pues siguen una religión de los débiles de opinión y basada en la ignorancia [por no haber aceptado la verdad evidente del Islam que se les presentó].

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