Mientras trato de entender las palabras de una madre palestina por satélite, ambos nos llenamos de fuerzas ella para hablar y yo para comprenderle sin que nuestras lágrimas se crucen ni se apaguen nuestros corazones.
Ella tiene la piel y el rostro propios de una mujer que ha cargado con tres inquietos hijos en medio de los escombros; luego habla un Doctor, inmerso en ruinas en lo que un día antes fue su lugar de trabajo y describe la destrucción que no alcanzó a apagar su corazón; a su vez, unas madres gritan por un puñado de panes y escuchan estallidos que caen, mientras continúan en la fila quejándose a una cámara que no las ve y a una humanidad que no las escucha.
Cuando el mundo despierte…
Ambos, la mujer y el Doctor, relatan y contabilizan de los niños y las niñas que murieron en el hospital, al frente de su casa y en las escuelas.
La realidad cada vez es más visible y los gritos en todas las lenguas se unen, mientras los soldados y tanques se movilizan y disparan.
En medio de los discursos desfilan los niños cubiertos de indignación, de rabia y de un dolor que el mundo nunca olvidará; mientras el miedo y la indiferencia se unen.
Cuando el mundo despierte…
Allí los niños estudian y ríen entre miles de escombros,
los hombres viven sin hijos y las madres lloran sin lágrimas,
pues su dolor es tal que han aprendido a controlarlas.
Cuando el mundo despierte, verá el monstruo de …
Ese día comenzará la búsqueda de los culpables
y el arrepentimiento de la humanidad entera.
Subhana Allah ❤️