En el pueblo que sufre y no llora,
sus niños no temen ejércitos ni tiranos.
Ha llegado la tarde, sus niños escriben con piedras en vez de lápices,
sus silbidos no pueden apagar el sonido del fuego.
Mientras unos buscan jugar otros sólo quieren paz.
Si correr fuera útil, ninguno gritaría;
si llorar fuese una opción ninguno correría.
¿Acaso has vivido entre la escuela y caminos de tiroteos?
¿Quién no desarmó una radio de pequeño?
¿Quién ha desarmado una bomba como juego?
Están cortando los olivos, los olivos de la paz.
Cuando el mundo despierte…
Ese día comenzará la búsqueda de los culpables
y el arrepentimiento de la humanidad entera.
Deja una respuesta