Éste es el tercer principio de las creencias islámicas: Allah ha revelado a cada uno de sus mensajeros un Libro Sagrado para su propia comunidad, con excepción del último Libro Revelado, válido para todas las comunidades y enviado mediante el Profeta Muḥammad (57.25, cfr. 2.213); por ello los Libros Sagrados revelados previamente han sido abrogados por el Glorioso Corán:
Te hemos revelado [a ti, ¡Oh Muḥammad!] el Libro [el Corán] con la Verdad, que corrobora y mantiene vigente lo que ya había en los Libros revelados. Juzga, pues, entre ellos conforme a lo que Allah ha revelado y no sigas sus pasiones apartándote de la Verdad que has recibido. […] (5.48)
Tal es pues la creencia en los libros (al-kutub) que han sido enviados a los mensajeros como misericordia y guía para la humanidad. Entre tales Libros Sagrados conocemos, con certeza, el nombre de unos cuantos: la Torah revelada a Moisés, los Salmos a David y el Evangelio a Jesús de Nazaret.
He venido para confirmaros lo que os había llegado anteriormente en la Torá y para haceros lícitas algunas de las cosas que se os habían prohibido. Y os he traído un signo de vuestro Señor. Temed a Allah y obedecedme.
Hemos revelado la Torá. En ella hay guía y luz. De acuerdo a ella, los Profetas que se sometieron a Allah emitían los juicios entre los judíos, [también lo hacían] los rabinos y juristas según lo que se les confió del Libro de Allah y del cual eran testigos. No temáis a los hombres, temedme a Mí; y no cambiéis Mis preceptos por un vil precio. Quienes no juzgan conforme a lo que Allah ha revelado, ésos son los incrédulos.
E hicimos que les sucediera [a los Profetas de los Hijos de Israel] Jesús hijo de María, para que confirmase lo que ya había en la Torá. Le revelamos el Evangelio en el que hay guía y luz, como corroboración de lo que ya había en la Torá. Así también, como guía y exhortación para los piadosos. (5.46)
Muḥammad es el Mensajero de Allah. [Los creyentes] Quienes están con él son severos con los incrédulos, pero misericordiosos entre ellos. Los verás [¡Oh, Muḥammad! rezando] inclinados y prosternados, procurando la misericordia de Allah y Su complacencia. En sus rostros están marcadas las huellas de la prosternación; así están descritos en la Torá. Y en el Evangelio se los compara con una semilla que germina, brota, se fortalece, cobra grosor y se afirma en su tallo, causando alegría a los sembradores. Esto es lo que Allah ha hecho con los creyentes para enfurecer a los incrédulos. Ciertamente Allah ha prometido perdonar y retribuir con una grandiosa recompensa a quienes crean y obren rectamente. (48.29)
Ciertamente este Mensaje se encuentra mencionado en las primeras revelaciones, En las páginas reveladas a Abraham y a Moisés. (87.18-19)
También es conocido que, a lo largo de la historia, estos libros han sufrido cambios, añadidos y supresiones, por lo cual el Creador envió Su última Revelación con Muḥammad: el Sagrado Corán que se reveló no para un pueblo particular sino para todos los seres humanos, con el fin de presentar el mensaje divino sin cambio alguno.
Las historias de los Profetas y sus pueblos han sido reveladas en la Sagrada Biblia y el Glorioso Corán; existen unas creencias y prácticas comunes que de conocerse mutuamente ayudarán a la comprensión y el trabajo conjunto entre creyentes por el establecimiento de la justicia, la paz y el respeto al otro.
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