El mensaje profético es un llamado directo a los incrédulos de la época del Profeta Muḥammad (saus), es decir a los asociadores, un llamado dirigido a quienes tenían conocimiento de que Allah –exaltado sea– es el Creador, el Sustentador, quien da la vida y es el Ordenador de todo lo que existe en los cielos y en la tierra, pero a pesar de eso no aceptaron el llamado del taūḥīd, sino que, por el contrario, continuaron con su asociación en la adoración y tomaron junto a Allah –exaltado sea– divinidades a las cuales adoraban sin beneficio alguno.
Este mensaje se dirige especialmente a quienes dicen que el significado del testimonio de fe: “no hay más divinidad que Allah” significa que Allah –exaltado sea– es el único creador y por lo tanto sólo él tiene la capacidad de crear al ser humano y de sustentarle, pero tal significado es limitado pues se deja de lado en tal sentido la adoración completa, esencial para la implementación del taūḥīd.
La comprensión del testimonio de fe islámico ha de ser completa, pues entender el testimonio de fe islámico sólo desde el taūḥīd del señorío (taūḥīd ar-rububiah) careciendo del taūḥīd de la adoración (taūḥīd al-‘ibadah) no es suficiente para entrar al Islam, inclusive los sabios han dicho que es uno de los mayores errores que puede cometerse, pues inclusive en la época del Profeta (saus) los asociadores creían que Allah –exaltado sea– era el Creador, Ordenador y Señor, quien posee en sus manos el poder de dar la vida y la muerte pero aun así no le adoraban.
Por ello podemos encontrar personas que mencionan el nombre de Allah –exaltado sea– día y noche, dicen “si Allah quiere (in ša Allah)”, juran por Allah –exaltado sea– y mencionan constantemente su nombre en expresiones cotidianas, pero eso no lleva a que sus dichos y obras sean necesariamente los correctos ni complazcan al Creador –exaltado sea–; el camino correcto para adorar a Allah –exaltado sea– está en su Palabra y en la sunnah de su Profeta Muḥammad (saus), el taūḥīd exige que la creencia se exprese en las palabras y en las obras de cada creyente y no sólo una expresión con palabras.
Por lo tanto, no es suficiente la creencia en el taūḥīd del señorío para que la persona sea considerada como musulmán pues debe creer en el taūḥīd de la adoración también y así obtener las creencias y realizar los actos de adoración correctamente.
Las pruebas del Corán sobre esto son muchas, por ejemplo, en la surah de Luqman:
Si les preguntas [a los idólatras]: ¿Quién creó los cielos y la Tierra? Responderán: ¡Allah! Di: ¡Alabado sea Allah! Pero la mayoría de los hombres por ignorancia caen en la idolatría. (35, 25)
Allhamdulilah es de gran ayuda para seguir aprendiendo.