حَدَّثَنَا حَجَّاجُ بْنُ مِنْهَالٍ، حَدَّثَنَا شُعْبَةُ، قَالَ: أَخْبَرَنِي عَلْقَمَةُ بْنُ مَرْثَدٍ، سَمِعْتُ سَعْدَ بْنَ عُبَيْدَةَ، عَنْ أَبِي عَبْدِ الرَّحْمَنِ السُّلَمِيِّ، عَنْ عُثْمَانَ رَضِيَ اللَّهُ عَنْهُ، عَنِ النَّبِيِّ صَلَّى اللهُ عَلَيْهِ وَسَلَّمَ قَالَ: «خَيْرُكُمْ مَنْ تَعَلَّمَ القُرْآنَ وَعَلَّمَهُ» (البخاري، ٥٠٢٧، أبو دود، ١٤٥٢، الترمذي، ٢٩٠٧)
Transmitió Uṯmān que el Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él– dijo: “el mejor entre ustedes es quien aprende el Corán y lo enseña”. (al-Buḫarī, 5027, Abū Daūd, 1452, at-Tirmidhi, 2907)
Este dicho se encuentra en el Libro sobre las virtudes del Corán (كِتَابُ فَضَائِلِ القُرْآنِ), en la compilación de al-Buḫarī.
Sin duda el Sagrado Corán es la cura para los corazones, la guía para la humanidad y la constitución del musulmán de allí la importancia y el valor de aprenderlo y enseñarlo -enseñar a leerlo, recitarlo, memorizarlo y poner en práctica sus excelsos valores morales, recorrer los caminos científicos abiertos a la creatividad y a las ciencias empíricas, a la vez que, conocer el camino delineado por los Profetas previos a Muhammad –la paz y las bendiciones de Allah sean con él–.
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