بِسْمِ اللهِ الرَّحْمنِ الرَّحِيمِ
أَرَأَيْتَ الَّذِي يُكَذِّبُ بِالدِّينِ {1}
فَذَلِكَ الَّذِي يَدُعُّ الْيَتِيمَ {2}
وَلَا يَحُضُّ عَلَى طَعَامِ الْمِسْكِينِ {3}
فَوَيْلٌ لِّلْمُصَلِّينَ {4}
الَّذِينَ هُمْ عَن صَلَاتِهِمْ سَاهُونَ {5}
الَّذِينَ هُمْ يُرَاؤُونَ {6}
وَيَمْنَعُونَ الْمَاعُونَ {7}
La ayuda (Al maun)
¡En el nombre de Allah -exaltado sea-, el Compasivo, el Misericordioso!
107.1 ¿Qué te parece el que desmiente el Juicio?
107.2 Es el mismo que rechaza violentamente al huérfano
107.3 Y no anima a dar de comer al pobre.
107.4 ¡Ay de los que oran
107.5 distraídamente,
107.6 para ser vistos
107.7 Y niegan la ayuda!
El verdadero musulmán reconoce en el decreto de Allah -exaltado sea- su libertad, ve en su destino no sólo una decisión de Allah -exaltado sea- sino una oportunidad. Pues cada dificultad, cada problema, cada obstáculo es para el verdadero musulmán una oportunidad para aprender del Islam, para encontrar amigos y para acercarse a Allah -exaltado sea-, pero ¿cómo hacerlo?
Cada triunfo, cada negocio que termina, cada hijo es para el verdadero musulmán algo que proviene de Allah -exaltado sea-, pues Él es quien brinda lo bueno y lo malo de nuestras vidas.
Algunos preguntarán: cómo hablar de bueno y malo, cómo hablar de libertad humana, de libre albedrío cuando todo proviene de Allah -exaltado sea-, cuando sólo Él sabe lo que le conviene al hombre, sólo Él hace lo que quiere. Esos son los incrédulos, esos son los que aun no han encontrado la fe en el Allah -exaltado sea- verdadero y único, pero aun así el Islam, para ellos, posee varias respuestas a su pregunta, aquí mencionaremos apenas una de ellas.
Por eso mismo, los musulmanes debemos conocer lo que creemos, investigar las razones de lo que hacemos, practicar con argumentos y con confianza en Allah -exaltado sea-, debemos conocer para ser la puerta de entrada al Islam, la puerta que muestra el ejemplo a seguir, esa puerta es la sunna del Profeta de Allah –la paz y las bendiciones de Allah sean con él-, pero es sólo la puerta pues la llave le pertenece a cada uno y el introducirla y abrir la puerta le pertenece sólo a Allah -exaltado sea-.
El musulmán confía en Allah -exaltado sea-, pone todo su empeño, su trabajo y sus deseos en agradarle y cuando un hombre o una mujer se dedican a esto la vida se torna difícil y bella, el trabajo es mayor pero más beneficioso, nuestros cuerpos se cansan más pero se sienten más libres.
El musulmán deja la solución final de todos sus asuntos, de todas sus actividades a Allah -exaltado sea-, no busca que otros los resuelvan por él o deja que el tiempo y el azar decidan por él, sino que trabaja con plena confianza en que Allah -exaltado sea- decidirá al final el resultado de su decisión libre, las consecuencias de sus actos personales y el desarrollo de sus capacidades, para el musulmán Allah -exaltado sea- no decide por él, sino que hace que sus esfuerzos posean los límites y los alcances debidos, es decir, a veces nos esforzamos mucho en algún negocio que no funciona y que nos puede traer hasta pérdidas, nos dedicamos mucho a una tarea que el profesor ni siquiera mira, a veces le tenemos paciencia a personas que parece que nunca fueran a cambiar, pero lo que no sabemos es que no podemos medir las consecuencias de nuestros esfuerzos de una manera inmediata, no conocemos todas las dimensiones y los alcances de nuestros actos. Sólo Allah -exaltado sea- sabe hasta dónde perdurarán, hasta dónde tendrían provecho nuestros esfuerzos, por pequeños que sean.
Por ejemplo, a veces nos esforzamos mucho, otras veces nos esforzamos poco por conseguir algo y ningún grado de esfuerzo nos garantiza con seguridad que vamos a conseguir lo que queremos, a veces nos esforzamos en hacer el bien y conseguimos lo contrario, por eso no podemos medir las consecuencias de nuestros actos y decisiones, por eso no conocemos las intenciones de los demás, que queriendo hacer el bien pueden obrar mal, por eso Allah -exaltado sea- es el único que conoce nuestras intenciones gracias a ellas es que nos juzga, pues las consecuencias son en ocasiones superficiales, circunstanciales y no siempre corresponden a la intención.
«إِنَّا الأَعمَالُ بالنّيّات»
“Ciertamente, las acciones son válidas según las intenciones”.
Por eso el libre albedrío sí existe en el Islam, por eso nuestras creencias no son impuestas, por eso la libertad en la religión del Islam es primordial, es necesaria, y es la que permite que cada uno de nosotros pueda encontrarse con Allah -exaltado sea- a cada momento de su vida y a cada instante de su día, Allah -exaltado sea- nos guía hacia el bien, nos aleja del mal, nos protege de los peligros, nos acoge en las carencias, todo gracias a su misericordia, mediante sus mandatos y por el mejor ejemplo que ha sido entregado a la humanidad para todas las épocas: la sunna del último Profeta –la paz y las bendiciones de Allah sean con él– Muhammad (saus).
Cada uno sabe su respuesta, cada problema tiene su solución pero la fortaleza del musulmán está en saber cual es la mejor solución, si ella está de acuerdo con los consejos de Allah -exaltado sea-, si también beneficiará a los demás y si acaso mediante ella se podrá resolver un problema posterior, posiblemente mayor.

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